SHONISHIN

 

Se podría definir como la acupuntura pediátrica (sho = poco, ni = niños, shin = aguja) es una forma especializada de tratamiento para los bebés y niños que se hizo famoso en los años 1700 en la región de Osaka de Japón. A día de hoy, los padres japoneses suelen llevar a los niños con regularidad para el tratamiento shonishin, para el mantenimiento de su salud. Actualmente el enfoque shonishin está aumentando en popularidad en todo el mundo.
 
Niños son sistemas bio-energéticos, que no están totalmente formados y su Yang y su energía (Qi) se mueve con gran rapidez. Esto implica que los distintos sistemas funcionales de los niños puede ser fácilmente sobrestimulados, y los problemas de salud puede progresar rápidamente.
 
Shonishin se centra en actuaciones suaves y especializadas, la mayoría de las técnicas de tratamiento no precisan de la inserción de agujas, facilitando que los niños encuentren cómodos y relajados, a algunos les resulta incluso agradable. Grandes resultados pueden obtenerse incluso con tratamientos muy ligeros. Suelen utilizarse diferentes instrumentos sin precisar la penetración de la piel con la finalidad de que los estímulos sean más eficaces.
 
 
Los clásicos antiguos de China, como el Ling Shu, describen nueve tipos de agujas, algunas de las cuales nunca fueron claramente destinados a perforar la piel. Tres de estas agujas no insertados: el Enshin, teishin, y el zanshin, se consideran básicos para la práctica de la acupuntura pediátrica shonishin. Con los años, muchos más instrumentos y técnicas complementarias han sido diseñados específicamente para la terapia pediátrica.
 
Técnicas ultilizadas en Shonishin incorporan, caricias rítmicas, frotaciones, la percusión, y presión de la piel para dar diferentes tipos de estimulación suave. Estas técnicas tienen como finalidad: armonizar y fortalecer la energía vital del niño, y fortalecer su constitución.
 
Los detalles del tratamiento (frecuencia, la dosificación, la fuerza) dependen de la practicante, la edad, y el estado del niño, entre otros muchos factores. Los tratamientos para los niños son en realidad muy breves: un tratamiento típico suele durar sólo uno a cinco minutos, hasta un máximo de 10. En términos generales, cuanto mayor sea el niño, mayor y más intenso será el tratamiento.
 
La clave para el éxito del tratamiento Shonishin es "menos es mejor." Siendo la belleza de Shonishin su sencillez, amabilidad y eficacia.